Todas las mañanas se quedaba unos minutos contemplando el cielo, que las primeras horas del día sustituía por un gigantesco cuadro fauvista.

Verde,naranja,amarillo y por supuesto múltiples tonalidades de azul se mezclaban en la atmosfera que le envolvía en el camino.

Y así mañana tras mañana encontraba una nueva pincelada en el firmamento.

Creo que sucedió el día que dejó de mirar al cielo.

Vio en los poemas palabras muertas secas e incapaces de transmitir nada y no le importó asumir que estaba tratando como operaciones sintácticas y léxicas lo que un día fueron pasiones y placeres.

Dejó de viajar. Cuándo percibió lo hercúleo como banal piedra y las bocanadas como vulgar aire. Miró a la guerra como números cubiertos de sangre y a las ideas reconoció como penas capitales.

Innecesarias eran la sonrisa,en aquellos vacíos mentales que convertía al humo como el único placer respetable.

Y en los círculos nefastos que llegan desde la calle,se cuelan las preguntas que no responde nadie:

¿A dónde se marcha el hedonismo cuanto es más necesitado?

¿Dónde viven los poemas que jamás han sido creados?

¿DÓNDE SE HAN IDO LAS MUSAS?¿Dónde las habéis encarcelado?

Esa mañana volvió a salir temprano,En el camino, miró al cielo y no se preguntó si esa obra maestra era una creación de Matisse o de Derain porque ya no veía ningún color.

Tras 11 de años de lucha habían conseguido alienarla…

Y ya no le importaba.

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He vuelto a quedarme a las puertas de mi casa

Desciende,humeante,desde las ventanas el olor de la cena,de guarnición gritos de niño que se niega a comer.

Vuelven a casa los paseantes,las madres,los padres,los perros y los gatos empiezan a aparecer.

Tras unos pasos ligeros,escucho el tintinear mudo de alguien que ha perdido las llaves se resigna ,y mirandose en el reflejo de la puerta, hace llamar a un timbre.

-¿Quién es?

-Soy yo,pasaba por aquí y…bueno ¿A quien quiero engañar? Baja.

Y bajabas piernas largas,cabeza alta.

Dejabas pasar unos segundos hasta acercarte a mi,y cuando te asegurabas de que había dejado de mirarte desviabas la atención de tus ojos a mi silueta.

Dabamos una,dos y hasta tres vueltas a las calles que rodeaban tu casa y en el silencio leve,pesaban tantas cosas que teníamos que decirnos.

He vuelto a quedarme a las puertas de mi casa.

Cae desde un balcón letra y melodía de una canción ,alguien toca las palmas para acompañarla e intenta hacer brotar alguna palabra sin dejar de mantener el ritmo.

Arrecía cada vez más la oscuridad de la noche pero aún puedo dislumbrar las insipidas enredaderas que cuelgan de las fachadas de los edificios color ocre.Las mismas cuyas hojas solías arrancar cuando te ponías nerviosa.

Era al despedirnos cuando te llenabas las mano de hojas y trocito,a trocito poblabas de verde la esquina de tu calle.

Palabras insulsas y banales brotaban de nuestros labios entonces ,decidida a marcharte me dejabas un suave beso en la mejilla.

Casi a mil pasos observaba como te deslizabas hasta el portal,inmovil,encendiendome un cigarro para hacer creer que era el humo el que empañaba mis ojos.

He vuelto a quedarme a las puertas de mi casa.

Hace horas que el ruido de los niños ha cesado.

Hace años que descubrí los escondites de esta plaza,que deslice mi sangre en este suelo,que instauré un reino en las ventanas.

Hace noches que no hablo con mis amigas las plantas,que no vuelvo a hombros de un gigante,que no me arde la garganta.

Como la noche en la que nos quedamos a las puertas del abismo

Era el día de todo al reves,y en tu fealdad se eclosionaban todos los horrores de la vida.No fue dificil inventarnos una excusa para escapar de aquel animado grupo de seres inocuos,pero como sedentarias teníamos la practica de escapistas cualificadas.A mil metro de ti me escapaba por las calles y podía oír tus gritos:

¡POR FAVOR NO VUELVAS A ESTAR TAN CERCA DE MI!

A veces pienso que quizá ni si quiera fue el día de todo al reves.

He vuelto a quedarme a las puertas de mi casa.

He vuelto a quedarme a las puertas de tu vida.