Escena Final (I) (pero espero que en los títulos de crédito haya secuencias eliminadas)

Será en uno de esos cafeterías llenas de libros y revistas donde una puede ir a sentarse a leer mientras disfruta del primer café de la mañana
sintiéndose una persona de mérito
y creyendo que va a tener uno de esos días prolíficos donde en todos los sentidos se siente completa.

Me gusta pensar que a quienes te dijeron que estaba allí les mentí diciendo que tenía quehaceres que me impedían pararme pero que ellos, conociéndome de más, sabían que lo que quería era disfrutar de la soledad en las primeras horas de la mañana, ordenarme un poco la cabeza y soñar con qué podría depararme el día.
”Ya sabes, no puede despertarse del todo sin leer el periódico o algunos versos de Mallarmé” te dirán mientras empiezas a andar el camino que te llevará a encontrarme, pero tú sabes que ni siquiera sé quién es Mallarmé y que si cuando llegues tengo un periódico entre las manos es porque algún listo antes que yo ha cogido el último cómic de Mortadelo y lo está disfrutando mientras toma su desayuno.

Me buscarás con la mirada
al notar que me has encontrado y te acercas lentamente a mi
alzaré la mirada por encima del periódico y veré tus ojos temblorosos.

Con gesto sereno, doblaré el periódico, me levantaré y me acercaré a ti guardando las formas hasta que estirando tus manos, me toquen y me arrastren hacia ti.

Nos besaremos como Cary Grant e Ingrid Bergman.

Tan cerca de tus labios pierdo esa pretensión de querer ser un galán.

No quiero ser un tipo duro que mira las crónicas del último combate de boxeo mientras fuma Malboro.

No quiero ser un gángster pensando cómo asesinar a quien le robó el último TBO de Ibañez.

No quiero un falso tipo duro,no soy tan capulla como Cary Grant.

Y sin parar de besarte tendré que decirlo:
Nuestro amor es bastante extraño

Y sin dejar de mirarme me preguntarás: ¿Por qué?

-Porque puede que tú no me quieras-sentenciaré haciéndome la sueca.

Y tú responderás con dureza y condescendencia: -Cuando deje de quererte te avisaré.

Harás una pausa y con media sonrisa, volviendo a esa ternura tan impúdica de acabarás con nuestra pequeña pantomima que por primera vez cobra sentido:
-Los hechos valen más que las palabras.

Dejaremos de besarnos cuando llegue el camarero con dos cafés.

Nos separaremos
Nos sentaremos a la mesa
y mientras das un sorbo, cojeras con una mano un periódico que agarrarás al revés, harás como que no estoy allí, fingiendo concentrarte en tu lectura pero de reojo verme embobada en tu sobriedad te hará soltar una sonrisa nerviosa.

Yo te imitaré, y acercándome por fin el tan ansiado cómic de Mortadelo devuelto al estante, fingiré prestarle toda mi atención mientras me atuso una barba imaginaria.

Posarás inocentemente tu mano libre sobre la mesa, y yo como por impulso mecánico e indiferente pondré la mía encima.

Enfrascadas en nuestra pompa de pretensión y teatralidad romperás el silencio sin apartar la vista del ejemplar.

-Todos los días desde hace 41 años, Mohamed-Ali le gana el combate a Foreman

Me invade la sensación de que no voy a querer dejar de mirarte nunca más:

-Sí, la verdad es que el boxeo está cada vez más aburrido.

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